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Desmontando las típicas excusas para no hacer deporte

Cuántas veces te has convencido a ti mismo de que no podías entrenar porque estabas muy cansado, porque tenías poco tiempo, porque no te encontrabas bien o porque no te apetecía nada de nada y ya irías otro día? Todos lo hacemos de vez en cuando, es totalmente humano, pero, entrenamiento que no haces, entrenamiento perdido…

Tenlo claro, la mayoría de las veces son sólo eso, ¡excusas! He escrito varios artículos sobre el tema y aquí  les voy a resumir mis opiniones  para desmontar todos esos rollos que a veces nos contamos para no hacer ejercicio.

Aún tengo tiempo…“los cuerpos de verano se hacen en invierno”. Entrenar a tope durante un mes para poder lucir cuerpo en la playa no es ni práctico ni inteligente. El ejercicio tiene que ser un hábito de todo el año, porque además así no tendrás que sufrir ni pegarte la paliza a última hora.

Estoy resfriad@. A no ser que tengas fiebre y te encuentres realmente débil, hacer un poco de ejercicio suave te hará sentir mejor después, tendrás más energía e incluso es posible que se te haya pasado. “Aunque te cueste empezar, sudar va genial para eliminar toxinas.

Mucho calor o mucho frío. Efectivamente, cuando llueve y hace un frío que pela, o cuando el calor raja las piedras, da mucha pereza hacer ejercicio o salir a correr. Pero no es excusa para abandonar, hay horas del día en las que puedes evitar el calor, entrenar calentito en el gimnasio o en casa, o hacer ejercicio en la piscina o la playa.

No sé si llego… Hay días en los que, entre el trabajo, los niños y las miles de obligaciones que tenemos, parece imposible sacar un rato para entrenar. Es cierto. Pero también puedes levantarte 15 minutos antes y hacer una pequeña tabla, aprovechar la hora de la comida para pasear, salir a correr cuando tus hijos estén ya en la cama o hacer ejercicio con ellos mientras estás cuidándoles.

La más utilizada, estoy (lesionad@) cuando se está lesionad@ puedes hacer cantidad de cosas, te lo dice un experto en lesiones… por ejemplo comer bien así no subes peso, si estás lesionado del tren inferior trabajar tren superior, si estás lesionado el tren superior, trabaja el tren inferior. Ya tienes que tener muy mala suerte para lesionarte un brazo y un pie a la vez.

La fuerza no viene de la capacidad corporal, sino de la voluntad del alma.

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