Categorías
Deportes

Las agujetas no son excusa. Para un auténtico espartano, entrenar con ellas nos hace apreciar el dolor y el sacrificio que debemos padecer para mejorar cada día.

Las agujetas no son excusa. Para un auténtico espartano, entrenar con ellas nos hace apreciar el dolor y el sacrificio que debemos padecer para mejorar cada día.Un auténtico espartano descansa lo mínimo entre ejercicios, sólo le frenará la extenuación total.

Máquinas, poleas, bicicletas y elípticas no son los instrumentos de un espartano, sus brazos y piernas son los únicos instrumentos necesarios para entrenar.

El verdadero espartano no entrena los músculos pequeños, se centra en trabajar los grandes grupos musculares para mejorar su fuerza y resistencia funcional.

Un espartano trabaja el cuerpo entero en cada sesión de entrenamiento. ¿Lunes: pecho y Martes: piernas? Olvídate de eso.

Nada ni nadie hará que un espartano falte a su día de entrenamiento. No hay excusas que valgan.

Sólo hay una cosa por la que el espartano siente respeto y no es a la muerte, sino a su entrenamiento. Con la muerte, el sufrimiento finaliza, el entrenamiento es una prueba diaria a nuestros límites físicos y mentales para mejorar constantemente.


Deja un comentario