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Mi respuesta a la pregunta es…

Mi respuesta es que lo mejor para un Maestro, su objetivo, debe ser que su alumno lo supere. Ni más, ni menos.

Un Maestro de artes marciales tiene la responsabilidad de guiar a sus alumnos en el buen camino de su Arte Marcial. Para ello debe esforzarse día tras día para ofrecerles lo mejor de sus conocimientos, sin ocultar nada, sin prisa pero sin pausa.

Un Maestro debe reciclarse continuamente, debe seguir estudiando y practicando él mismo para no oxidarse, para seguir en la brecha y poder seguir ofreciendo siempre a sus alumnos la máxima calidad posible en sus enseñanzas.

Un Maestro es un compañero de camino que simplemente empezó a caminar antes que el alumno.

Decía antes que el objetivo del Maestro es que su alumno llegue a superarle en maestría. Y lo creo firmemente. Pero hay muchos “maestrillos” por ahí a los que no les gusta esa idea y lo que hacen es “retener” al alumno, no enseñarle todo para que nunca le supere, no alentarle a que entrene con más gente para que el alumno no vea cosas nuevas que él no sabe etc.

Ese es el mal maestro, aquel del que hay que huir. El que te dice que no hace falta que vayas a tal curso con tal persona porque no te va a enseñar nada o tal o cual sistema no sirven, no son buenos, sólo MI camino es el correcto.  El que no busca continuamente superarse, el que no quiere aprender de nadie más que de él mismo, el que no acepta críticas…

Si te encuentras con alguien así huye de él como de la peste.

Un buen Maestro es aquel que escucha las preguntas y dudas de sus alumnos, que les aconseja en su camino marcial, que cuando no tiene una respuesta no se sonroja por ello, simplemente la busca y se la da más tarde con un sencillo “no lo sé, pero tranquilo, lo buscaré”.

Un buen Maestro no es un ser invencible, no es el que sabe realizar todas las técnicas, no es el más fuerte ni el más rápido… Un buen maestro es aquel que te enseña a ponerte los zapatos para que tú puedas caminar por ti mismo. Hoy caminar, y mañana correr, y un día, lo más cercano posible, dejar atrás a tu Maestro y respetar siempre su memoria sabiendo que él fue quien te ató tus primeros zapatos…

Un verdadero Maestro siempre aprende de sus alumnos. Un Maestro es siempre un Alumno. Y así se cierra el círculo.

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